La recompra de acciones es una de las herramientas favoritas de muchas compañías para recompensar al accionista. Esto es algo que, a priori, beneficia al inversor, pero la realidad es más complicada y no todas las recompras siempre tienen un impacto positivo.
La mayoría de veces se aplauden: «el BPA sube», «el accionista gana valor» dicen, pero en algunos casos –quizá más de los que pensamos– lo que parece una señal de fortaleza es, en realidad, una cortina de humo que esconde algun tipo de tejemaneje. La recompra de acciones no es ni buena ni mala por definición. Es una herramienta. Y como toda herramienta poderosa, puede construir valor… o todo lo contrario.
Tabla de Contenidos
¿Qué puede hacer una empresa con su capital?
El objetivo final de una compañía debería ser generar capital. Con este capital, se pueden realizar distintas acciones:
- Invertir en el negocio para así generar aún más capital. Se hace mediante Capex, I+D y eso, lo que fomenta el crecimiento orgánico.
- Adquirir otras empresas, creciendo así de manera inorgánica.
- Reducir la deuda, especialmente si es elevada y/o su coste también.
- Recomprar acciones para aumentar el valor de la acción
- Pagar dividendos
El contexto de la compañía, obviamente, es crucial y determina en gran medida qué acciones llevar a cabo. Para empresas en crecimiento, por ejemplo, las dos últimas no tienen demasiado sentido; lo ideal será reinvertir capital en el propio negocio para sostener el crecimiento.
Con empresas maduras y con crecimiento muy limitado, sin embargo, enfocarse en reducir deudas muy altas y devolver dinero al accionista, tiene más sentido. Mientras que los dividendos distribuyen efectivo directamente al accionista, la recompra de acciones incrementa su participación dentro de la empresa.
Aquí vamos a hablar de esta opción.
¿Qué es una Recompra de Acciones?
Una empresa emite acciones para financiar su crecimiento. Pero llegado cierto punto, puede optar por recomprar parte de esas acciones si cree que están infravaloradas o considera que no hay mejores oportunidades de inversión.
Cuando eso ocurre, el número total de acciones en circulación disminuye. Esto, como ya hemos dicho, implica que cada acción restante represente mayor porción del beneficio y de la empresa en general.
¿Significa eso que el accionista es más rico? No necesariamente.
¿Cómo saber si una Recompra crea Valor?
A primera vista, la recompra parece una mejora evidente, pero subir el BPA no es lo mismo que generar más beneficios. El valor real de la compañía no cambia por defecto, y eso es importante tenerlo en cuenta.
Recomprar acciones puede ser una decisión excelente… o una forma más de las muchas que tiene una directiva de tirar el dinero. La diferencia la marcan tres factores: el precio pagado, las alternativas disponibles y el propósito detrás de la decisión.
Una empresa que cotiza por debajo de su valor intrínseco y no tiene mejores usos para el capital debería considerar recomprar acciones. Pero si lo hace a precios altos, o simplemente para inflar el BPA , no hay creación de valor. Hay maquillaje financiero.
Dos Preguntas Clave para Bendecir una Recompra
De este modo, conviene hacerse, por lo menos, un par de preguntas clave. Con ellas, podremos discernir si la recompra en cuestión es una estrategia con sentido o simplemente a la directiva le da igual.
1. ¿Se está comprando barato?
Una recompra inteligente solo tiene sentido si la acción cotiza por debajo de su valor intrínseco. Esta es la regla número uno, y aún así muchas empresas recompran sin apenas considerar el precio.
Alguien podría pensar que recomprar es suficiente; si el BPA mejora… ¿qué más da el precio? Pero aquí no hablamos de maquillaje contable, sino de creació real de valor. El BPA aumenta porque hay menos acciones, pero eso no implica que el accionista gane más.
Igual que no tiene sentido pagar 40.000 euros por un coche que vale 20.000, tampoco tiene sentido recomprar acciones por encima de lo que valen. Y es que muchas empresas tienden a recomprar cuando tienen más efectivo disponible, por ejemplo, en ciclos alcistas, justo cuando las acciones están más caras.
2. ¿Hay mejores posibilidades de reinversión?
Una empresa con oportunidades rentables de reinversión debería priorizarlas. Si puede generar un 15% invirtiendo en su negocio, pero recompra acciones que rinden un 5%, está destruyendo valor. Recomprar solo tiene sentido si no hay alternativas mejores.
Obviamente, esto no es tan fácil de discernir para un inversor de a pie. Sin embargo, conociendo un poco la industria y el papel que juega el negocio dentro de ella, deberíamos ser capaces de identificar su capacidad de crecimiento.
Luego está la otra cara de la moneda: cuando es necesario invertir para adaptar el negocio, y en cambio se priorizan las recompras simplemente porque la acción ha caído mucho. Es un espejismo. Si el negocio está en declive, recomprar solo maquilla el problema.
Podría haber más, como por ejemplo si las bonificaciones de los directivos se ven condicionadas por el BPA. No es una tontería, pero se debe hilar muy fino para reconocerlo.
Recompras vs. Dividendos
Aquí no hay una respuesta universal. Ambos métodos pueden generar valor, sobretodo según el contexto y el perfil del inversor.
Una empresa que reparte dividendos entrega efectivo constante y sonante, lo que obliga al inversor a tributar al momento. La recompra, en cambio, si está bien hecha incrementa el valor de la acción sin tener que pasar por Hacienda hasta que la vendas.
¿Cuál es mejor? Depende. Al final, lo más importante es la calidad de cada estrategia y las necesidades del inversor. Los dividendos son ideales para una estrategia de ingresos pasivos regulares, ya que son más directos y predecibles.
Si preferimos ahorrarnos los impuestos asociados, y beneficiarnos aún más del interés compuesto, las recompras bien estructuradas y hechas con cabeza pueden ser más eficientes.
Es por eso que, lo ideal, sería combinar ambas herramientas de forma inteligente. Por un lado, un dividendo creciente y, por otro, recompras oportunistas de acciones; idealmente con exceso de caja, pero por encima de todo que estén infravaloradas.







